Los hospitales son centros de vida y esperanza, dónde se promueve, junto con el servicio de los sacerdotes, la humanización de los cuidados a los enfermos, la atención a sus familiares y una particular sensibilidad hacia los pobres y los marginados.

La Pastoral de la salud tiene como fin, lograr reconocer la presencia del Señor en los hermanos aquejados por el dolor, esforzándonos por llevarles el gozoso anuncio del Evangelio y ofreciéndoles signos creíbles de amor.

La Iglesia se siente impulsada hacia un renovado testimonio de caridad, para hacerse icono viviente de Cristo, Buen Samaritano, en tantas situaciones de sufrimiento físico y moral del mundo de hoy.

También presta una adecuada atención a los enfermos que están en su propia casa, ya que la hospitalización se va reduciendo cada vez más y a menudo los enfermos se encuentran en manos de sus familiares.

OBJETIVO. Atender y apoyar a los enfermos, sus familiares y personal de los hospitales mediante una formación humana y cristiana; para que logren encontrarse con un Dios misericordioso y Médico de médicos, sobre todo, en los momentos más difíciles de la vida de toda persona

METAS: Anunciar el Reino de Dios y atender la salud de los enfermos. Presentar el Misterio de la Resurrección de Cristo como fuente de esperanza y de consuelo durante la enfermedad y a la hora de la muerte.